sábado, 30 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO LA SALIDA SIMBIÓTICA


Recuerdo que aún estando en el colegio me sorprendió leer sobre un principio evolutivo denominado "simbiogénesis" que argumentaba la existencia de una "solidaridad" biológica entre especies con la finalidad de poder unir fuerzas por medio de una simbiosis, un vínculo de cooperación entre especies distintas a un nivel tan estrecho que se da a nivel bioquímico, y para poder progresar evolutivamente, no con el plan de producir descendencia con mayor vigor híbrido, sino dando realmente un verdadero "salto evolutivo", con el fin de superar las crisis en la historia de la vida en nuestro planeta. Esto daría un enfoque distinto al de "selección natural" como se entendía en aquel entonces antes de manejarse este principio, por la supervivencia del más fuerte o "apto" frente a los cambios o exigencias del medio ambiente, y más bien resaltaba el poder de ser "solidarios" entre especies, y que compartiendo determinados factores innatos entre ellas podría conllevar realmente a la evolución de las mismas. La llamada teoría "endosimbiótica", es un postulado producto de este principio, y nos permite comprender lo crucial que fue para las formas de vida como las conocemos ahora, ya que a nivel celular marcó un antes y un después, y todo gracias a  un momento trascendental en el que un microorganismo depredador "decidió" no digerir a otro, y más bien, habiéndolo ya fagocitado, integrarlo a su sistema para así formar con la simbiosis un microbio 2.0 con habilidades realmente extraordinarias, gracias a esa "solidaridad", lo cual generó que nuestras células sean distintas a las de las bacterias para siempre.
Y los virus también forman parte de esta realidad. Esto se puede entrever considerando que el 8% del ADN del ser humano tiene procedencia viral. Esto quiere decir que el genoma humano cuenta con información valiosa procedente de agentes virales que de manera completa (provirus) o por fragmentos virales fueron siendo "asimilados" en el mismo a lo largo de millones de años. Se habla además de secuencias de genes llamadas ORFans que parecen provenir de virus. Incluso la placenta como tal, que es una característica diferencial de los mamíferos, tendría su origen de la expresión de un gen (que produce una proteína conocida como sincitina), traza de un retrovirus "integrado" o retrovirus endógeno (ERV), que fue originado en el genoma de los antecesores de los mamíferos primitivos, tal como demostró Thierry Heidmann. Nos hallamos frente a un verdadero microbioma, o más específicamente, "viroma" dentro de nuestro sistema que nos permite existir como especie el día de hoy. Incluso de esta manera es como efectivamente se pueden "fosilizar" los virus, entendiéndolos como verdaderos viajeros en el tiempo presentes en el código genético de todas las especies existentes y conformándolas funcionalmente, como señalan estudios "paleovirológicos", y de esta manera saber cómo eran los virus arcaicos, antes que existiera la vida en la Tierra. Este tema es campo de la genómica evolutiva que no hace más que cuestionarnos si los virus no son del todo "malignos" como nos los pinta la medicina y más bien pudieran ser considerados como un "mal necesario" para que las especies evolucionen, por medio de la simbiogénesis y no tanto incluso por selección natural, dramática y trágicamente percibida; no se trataría de poder sobrevivir al virus, sino más bien de poder ver sumado en el genoma de nuestra especie su ADN, considerando integrar información potencialmente valiosa procedente de dichas entidades. En ese sentido, los virus finalmente tendrían una función trascendental en la evolución de las especies pudiendo generarnos mutaciones claves pero que sólo podrán ser entendidas desde la visión de un futuro muy lejano. Las personas que fallecieran por ser infectadas en este proceso de "adaptación viral" serían consideradas como "daño colateral" para nuestra historia evolutiva, así como en un sentido menos biológico y más sociológico, todo el daño generado por el caos político-económico reinante en una pandemia como la actual del coronavirus. Incluso toda esta situación sabemos que será finalmente superada a través de la implementación de medidas inteligentes que generen una evolución humana a nivel ideológica y social y que se concrete en actos consensuados y solidarios por hacer de este mundo la morada de una especie humana más evolucionada, de la mano del propio coronavirus incluso, la "nueva realidad" más profunda que simplemente querer escapar de lo inevitable, con prevenciones vanas y surrealistas, y más bien aceptar nuestro destino tal cual es, pudiendo salir del caos con un ADN mejorado y un alma fortalecida.

lunes, 25 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO EL VERDADERO VIRUS



Se dice que el verdadero virus del planeta es el propio ser humano. Sin embargo esta frase tiene una carga de resentimiento muy alta que paradójicamente es dicha por los propios seres humanos en su afán tal vez de autocrítica, por lo que sería poco menos que una muestra también de autodesprecio por sí mismo, y por ende finalmente una manera cómoda de echarle la culpa a los demás y de no asumir las consecuencias de los errores que en principio todos somos responsables.
Y es que el ser humano es parte también del Ecosistema, no es un espectador que está fuera de la naturaleza, y al igual que los virus, tiene su lugar en el mismo, y esa es una realidad de la que no puede pretender zafarse. El problema se está dando porque el ser humano no respeta dicho ecosistema del cual forma parte, por más que se le sigue insistiendo con el tema que ya parece trillado. Le está tocando entonces una pandemia porque no aprende por las "buenas", y por ello esta debe ser motivo para que cuestione realmente el por qué del origen de la misma y qué responsabilidad tiene en ella, ya que debe ser en parte su responsabilidad y no toda la del propio agente patógeno. Si bien hay situaciones difíciles de afrontar al darse este problema (económicas, sociales) que pueden "distraerlo", se hace importantísimo entender la causa de este problema de origen biológico y el buscar los medios para solucionarlo y para evitar que siga empeorando, dándose nuevas pandemias, originándose nuevos virus que se propaguen zoonóticamente a través de nuestro planeta activamente globalizado. Y la causa de fondo hay que decirla: La causa se debe a la pérdida de la biodiversidad de la naturaleza de nuestro planeta. Y es que al haber menor biodiversidad, los agentes patógenos de determinadas especies exterminadas o con poblaciones altamente vulneradas y escasas, deben buscar otras especies para propagarse ante esa limitante y mutar hacia ellas para poder seguir infectando y reproduciéndose. Acá no es que "el hombre es el verdadero virus", acá no hay conspiraciones geopolíticas ni "complots" neo-económicos, acá la realidad es la selección natural y la evolución adaptativa configurada desde siempre en nuestro material genético. que es el que nos predispone a toda esta situación desencadenada por principios de alteración ecosistémica.
Es por ello que como especie debemos pensar inteligentemente hacia dónde evolucionamos, sin destruir nuestro medio ambiente ni la biodiversidad de nuestro planeta, ya que finalmente si no detenemos nuestra sobreexplotación de recursos naturales por principios netamente morales deberemos detenerla por mera supervivencia. Por eso deben obedecerse las políticas y normativas que impulsan el desarrollo sostenible, ya que es la oportunidad que tenemos de crear e implementar poderosas estrategias para sobrevivir y tener calidad de vida, evitando nuevas pandemias a futuro, nuevas transferencias de carga viral zoonótica para nuestra especie. No seamos el virus de nuestro planeta, no nos creamos tan importantes como para creer que un virus pandémico sea invención nuestra y distraernos de la causa esencial de toda esta problemática. Usemos nuestra creatividad más bien para impulsar la creación y continuidad de ciudades cada vez más inteligentes, innovadoras, implementando tecnologías que preserven el medio ambiente y que nos permitan empujar la economía sin empujar nuestro planeta hacia un abismo sin retorno. Esta pandemia nos ha dado a la fuerza la clave conductual, forzando a nuestra sociedad a usar sus recursos y tecnologías salvando la situación de aislamiento social, mostrandonos que hay maneras de comunicarse sin necesidad de tener que salir todo el tiempo y contaminar el medio ambiente. Así mismo, se puede salir haciendo uso de vehículos amigables con el medio ambiente, se puede vivir en una ciudad inteligente, diseñada para cuidar el medio ambiente.
Por último, se habla del efecto rebote que va a suceder cuando se vayan flexibilizando las cuarentenas de todas las ciudades. Esto es porque se cree que la naturaleza y el planeta en sí se ha estado recuperando de la contaminación y del cambio climático. Sin embargo esta ha sido una pausa forzada para la industria y la sociedad, se ha venido dando una especie de "ilusión" de recuperación del medio ambiente, aunque exista data que pruebe lo contrario esta es producto de una realidad atípica y probablemente muy efímera. Por ello, cuando todo se normalice se dará un rebote fuertísimo en la contaminación ambiental y un "ataque" a los recursos naturales y al Ecosistema porque toda la economía va a estar exigida en apurar una recuperación "salvadora" para la sociedad, y esto por tanto va a implicar un mayor consumo de recursos naturales y uso de maquinaria contaminante. Si esto va a ser así y sin ningún control ni reflexión pues estamos en camino de no sólo un "rebote" contaminante sino de un "rebrote" pandémico. El verdadero virus es nuestra inconciencia, nuestra indolencia por alimentar nuestro afán de vencer el miedo a toda costa, a vencer el miedo o la inseguridad a no creernos superiores al resto, y envalentonarnos ciegamente. El verdadero virus no es el miedo como proclaman muchos "gurús" del empoderamiento socioeconómico, del "status"; el verdadero virus es ese amor propio desordenado, consumista, de creernos a nosotros mismos con derecho a todo sin medida, sin sostenibilidad, sin mesura, desequilibrado, sin inteligencia, sin conciencia: El "Yo" por encima del "Nosotros".

viernes, 15 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO LA RESPUESTA AGÓNICA



Un virus es una entidad que se propaga con las personas, sus huéspedes. Si las personas no se mueven el virus no se mueve y termina el contagio y el ciclo viral. Lamentablemente vivimos en una sociedad en constante movimiento, donde la economía es el motor de la sociedad y donde el día a día de las personas depende que dicho motor esté en constante movimiento. Los virus están diseñados en ese sentido para propagarse como una bomba de tiempo cuya constante explosión en cada contacto e interacción humana está prácticamente garantizada. Una cuarentena es el intento de detener dicha propagación pero su éxito es inversamente proporcional al rango de la población vulnerada por la enfermedad. Si nos referimos a una pandemia, osea a la población mundial alcanzada en su totalidad a nivel global, su éxito será muy relativo, pues en ese caso el colapso de la economía va a limitar el rango de tiempo de la duración de dicha cuarentena, y siguiendo el principio de la necesidad de la interacción humana, las personas van a moverse tarde o temprano para poder generar sus ingresos económicos y poder hacer sus gastos básicos de subsistencia, pero además, inmersos en una cultura consumista, poder consentirse diversos caprichos. Así mismo, la represión de la necesidad de salir al aire libre, distraerse, distensarse, ejercitarse y socializar, constituye un factor crítico adicional para la cuarentena, por implicar una carga psicológica y repercutir enormemente en el estado de ánimo y la salud mental. Por ello, la respuesta humana ante una pandemia es agónica, paupérrima, inestable, con síndromes de abstinencia, con alta carga de miedo, ansiedad y pánico delirante, insertada en un escenario apocalíptico. 
Además justamente es en ese escenario donde se depende sobretodo de la medicina, la ciencia y la investigación biotecnológica, paradógicamente que suele ser muy maltratada y tenida en el olvido por la economía y la sociedad. Es en estos momentos críticos de pandemia donde todo se desnuda y se ve que la sociedad necesita de una respuesta inmediata en investigación y desarrollo.
Por último, artificios como equipos de protección personal (EPPs), agentes biocidas de limpieza y desinfección, entre otros, son paliativos planteados por la industria para proponer la reactivación de la actividad humana y de su economía, generando una contaminación cruzada altísima, tanto por los desechos plásticos generados, como por los daños colaterales por el uso de químicos corrosivos sobre el medio ambiente y atentando incluso contra la misma salud humana. No es sorpresa que el hombre responda con una producción masiva de estos productos que son armas de doble filo y que su delirio consumista lo lleve a blindarse compulsivamente con ellos, buscando una seguridad temporal pues está en una guerra donde tiene, lo quiera o no, los días contados, no sólo por las infecciones virales de una pandemia sino porque él mismo no aprende aún  a responder de manera sostenible a un problema que trasciende a los virus y lo pone cara a cara frente a su propia agonía.

martes, 12 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO LA CONSPIRACIÓN PANDÉMICA



Ante el surgimiento de un nuevo brote de un virus desconocido surge una constante en la respuesta del ser humano frente una realidad desafiante de este tipo y esta es el miedo. Frente al miedo claramente hay dos opciones de respuesta para cada persona: la racional y la irracional. Dado que entender la explicación científica involucra hacer uso del lado racional de la mente, llámese pensamiento racional, no habría otro motivo para desviarse de dichas explicaciones a menos que la ignorancia sea desatada por el miedo irracional (pensamiento emocional) y potenciada por la desinformación.
Dado que una pandemia no es novedad en la historia humana, llamadas "pestes" antiguamente, ya es conocido el manejo que se ha ido teniendo de ellas a través de un control epidemiológico denominado "cuarentena" por el cual se aisla al individuo enfermo o a la población donde se ha presentado el contagio para evitar que se expanda el mismo a otros. 
Ante una enfermedad nueva se deberá manejar un control de la población también para poder desarrollar una cura definitiva para el patógeno ocasionante, que para  el caso de una bacteria implicaría producir un antibiótico y para el caso de un virus, una vacuna, o en su defecto, inhibidores virales conocidos como "antivirales".
Al margen de esto existe una corriente de información "paralela" que se basa en las denominadas "teorías de la conspiración", las cuales son una serie de historias que buscan darle una explicación al problema que se esté viviendo en base a información no demostrada científicamente basada en supuestos de la búsqueda de control mental por medio de un gran orden mundial o grupo de poder absoluto y que paradógicamente tiene oculta la información que lo incrimina, pero a su vez de alguna manera esa información es "filtrada" y es difundida. Actualmente las redes sociales ofrecen una plataforma idónea para que circule dicha información y dé paso a "fake news".
La conclusión de todo esto es que debemos priorizar de donde tomamos la información esencial para poder responder de manera acertada a un problema como una pandemia, ante todo seguir las indicaciones del Gobierno que viene asesorado por personal médico competente, y como complemento poder revisar la data científica comunicada correctamente por revistas y artículos científicos de prestigio que cuentan con un filtro de respaldo bajo estrictos cánones académicos, la cual es siempre accesible y pública, no "secreta" u oculta por poderes hegemónicos. Por el lado de las "conspiraciones" no es sano tomarlas como verdades absolutas ya que pueden "desinformar" y generar malestar si son atendidas por encima de la información esencial y oficial. Si bien tampoco se trata de automáticamente desestimarlas (han habido algunos casos que finalmente dichas teorías conspirativas sí fueron reconocidas como ciertas) si se deben contrapesar, haciendo uso del pensamiento racional y sentido común, con los fundamentos científicos y saber asesorarse del personal capacitado con las credenciales académicas correctas, antes que dar por sentado y peor aún "compartiendo" masivamente dicha desinformación, pudiendo desatar una "pandemia desinformativa" siguiendo la misma mecánica que la enfermedad biológica, generando el caos, lo cual puede afectar la salud emocional y física de las personas, por lo que de este modo la pandemia desinformativa puede hacer suma de daños a los ya generados por la pandemia biológica, pudiendo morir finalmente una persona vulnerada a consecuencia de dicho impacto acumulado. La "vacuna" indiscutible para ello sería educarse con el conocimiento basado en ciencia y no en "pseudo ciencia".


jueves, 7 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO EL "KARMA" ZOONÓTICO



Muchas "pandemias" ha generado el ser humano sobre el planeta, más aún en el último siglo con el increíble aumento poblacional y por ende la consecuente explotación abrumadora que viene realizando sobre los recursos naturales, derivando en una extrema contaminación ambiental, incluyendo la continua emisión de gases de efecto invernadero, toneladas de desechos tóxicos, especialmente plástico, arrojados a los ríos y mares, la destrucción de bosques para extender sus casas y sus tierras de cultivo, implementar su industria minera y energética, etc. Además de la captura y depredación de especies exóticas, cometer la aún polémica y no reconocida "tortura animal" manejando con la poderosa industria ganadera aglomeraciones de cientos de millones de cabezas de ganado, hacinados, estresados, consumidos por una "vida útil" destinada a complacer el apetito del ser humano. Esto no hace más que hacerme recordar lo que reza un viejo proberbio indoamericano: "Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero".
Es ante esa realidad que se mueve una realidad más profunda e "invisible" a simple vista, que se ha querido pasar por alto, confiando en el avance de la tecnología, entre otros del desarrollo de los antibióticos y vacunas, pero no se ha tomado con el peso debido el potencial de lo que implica la transferencia zoonótica de patógenos, sobretodo de agentes virales, por el desfase que puede generarse entre el surgimiento de un nuevo virus y la obtención de la cura a éste. Como su nombre lo indica, la "transferencia zoonótica" es el paso, desbordaminento o derrame ("spillover") de un virus u otro patógeno, desde su portador no humano a su primer portador humano o "paciente cero". Por distintos factores ya mencionados en mi blog el virus nobel que se hallaba única e inicialmente en una especie animal puede mutar al mantener un contacto continuo con los seres humanos y adaptarse para infectarlo, siguiendo mecanismos de mutación conocidos para poder generarse bajo nuevas cepas adaptadas a su nuevo huéspede potencial. Es con esta premisa que se ve claramente como el hombre al exponerse indebidamente, sin reconocerlo como algo indebido, recibe su "castigo" o paga su "karma" por imponer su indiscriminada explotación sobre la naturaleza o como él mismo la denomina de manera "funcional" apropiándose con el término como si fuera una posesión suya, a derecho y título: sus "recursos naturales". 
Los seres humanos no son víctimas pasivas de estos derrames zoonóticos. La interferencia en los ecosistemas naturales está facilitando estos desbordamientos. La consecuencia de esa interferencia es que los animales están compartiendo con nosotros sus virus. Estas acciones aumenta simultáneamente el riesgo de extinción de especies y de derrames o "spillovers". Los animales cuyas poblaciones han declinado debido a la caza, el tráfico de especies y la pérdida de su hábitat albergan el doble de virus zoonóticos que aquellas especies silvestres cuyas poblaciones disminuyeron por otros factores no relacionados con la acción humana. Y estas especies se venden en mercados donde mucha gente se mezcla con animales hacinados en cautiverio, creando la oportunidad perfecta para el salto de virus entre especies que nunca estarían en contacto en su hábitat natural (Johnson, 2020). Así mismo, hay un riesgo muy alto que muchos virus ancestrales enterrados en el "permafrost" (fango prehistórico) oculto en lo profundo de glaciares por millones de años puedan "despertar" al descongelarse por efecto del calentamiento global y entrar en contacto con los seres humanos, lo cual es una amenaza terrorífica considerando que puedan infectarnos o mutar para ello.
Es pues momento de regular de manera inteligente esta explotación, procurar que las leyes existan realmente y se cumplan, se manejen políticas a favor de los animales, de nuestros planeta, generar conciencia del fondo contenido en las mismas, implementar tecnología y soluciones alternativas al consumo indiscriminado y tortura animal (como el desarrollo de energías renovables, cambiar los propios hábitos, no comprar especies exóticas, tener una dieta vegana o apostar por la "carne sintética" en el futuro) ya que sino los "justicieros" de la naturaleza tendrán que ejecutar la "ley del talión" sobre nuestra especie, infectándonos sin compasión, para morir en nuestra ley, nuestra finalmente por el irrespeto a nuestra Madre Tierra.




martes, 5 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO EL "HACKEO" BIOLÓGICO

Mucho se ha venido hablando de los "virus informáticos" en los últimos tiempos, incluso muchísimo más que de los "virus biológicos", debido a la relevancia de las computadoras en el día a día de las personas, de toda edad y condición socioeconómica, porque ahora la tecnología está al alcance de todos ya que ha venido desarrollándose de una manera descomunal. Sin embargo, bastó una pandemia como la del coronavirus para volver a poner en el ojo de la tormenta a los virus biológicos y a su relevancia por encima de cualquier "virus informático". Es cierto que un virus cibernético exitosamente insertado puede llegar a causar catástrofes a gran escala, pero no atentando directamente contra la integridad física de las personas como lo hacen los virus biológicos, y por ende comportándose realmente de manera venenosa o virulenta como indica el significado original de dicha palabra, del latín: "veneno". 
¿Qué similitudes y diferencias hay entre uno y otro? ¿Por qué se habla de virus para ambos casos? ¿Puede un virus informático "infectar" a una persona o un virus biológico hacer lo mismo con una PC? Estas son algunas preguntas que pueden generarse cuando se tienen todos estos conceptos enredados en la cabeza y mezclados sin diferenciar uno del otro. Y sí, existe un lenguaje universal y consensado que manejan ambos virus, ya que cada uno sigue un código comunicacional para poder funcionar en el tiempo (algoritmo computacional o código genético). Ambos infectan objetivos específicos, como el .exe o el .com para los virus tecnológicos y en el caso de los virus biológicos a determinadas células. Los tecnológicos se anclan a su huésped por medio de un código ejecutable (o DNA para los biológicos), manejando una información complementaria ("bytes" o bases nitrogenadas correspondientemente), y dicho  código fuente o genotipo determinará el comportamiento del virus, el cual es siempre mucho más pequeño, una pequeña fracción en comparación al "software" o genoma del huésped que lo alberga, es siempre contagioso, expandiéndose a otras computadoras u organismos, copiándose y replicándose dentro del huésped por su naturaleza parasitaria, infectando un "file" o célula por vez (que debe estar funcional claro está), no notándose su infección en el momento (período de ventana o incubación), pudiendo tener inmunidad a éste a su vez dicho software o célula huésped, siendo también específico para cierto sistema operativo o especie biológica, habiendo varios tipos de virus, varios niveles de daño o virulencia, diferentes susceptibilidades en cada computadora o individuo según el caso, pudiendo defenderse además con un "antivirus" ("software" desarollado o sistema inmune), detectándose un porcentaje de "files" infectados o de carga viral biológica en el huésped, monitoreándose un porcentaje de computadoras que estén protegidas o de población que sea inmune a la infección (por una vacuna o por inmunidad adquirida), dándose por regla que se dé la existencia de un nuevo virus como consecuencia de crearse un nuevo tipo de computadora o de originarse la evolución de un nuevo organismo, y no siendo en ambos casos considerados seres vivos, según lo definido por Gánti (The Principles of Life, 1971).
Por otro lado, ¿Qué desemejanzas tienen? Un virus biológico no ha sido creado por el humano, mientras uno digital sí, siendo que un virus biológico nuevo tiene una secuencia desconocida, mientras si es conocida de antemano la de un virus computacional, el cual además no tiene estructura en 3D, ni es material (basado en moléculas) sino que es virtual y digital, no genera daño autoinmune, no mata a las personas, ni tiene una alta cantidad de partículas virales por mL, no se puede recombinar (intercambiar genes) entre virus ni puede ser beneficioso (como los virus biológicos que pueden ser oncolíticos por ejemplo), no tienen secuencia circular ni de doble cadena (son simples y lineales), y sí roban datos o espían mientras que los virus biológicos no son espías ni roban información de su huésped.
Por todo ello, se puede comprender que el ser hackeados por un virus a nivel digital puede dejarnos fuera de juego con una computadora averiada o inservible incluso, o con una red sumamente importante fuera de control con la correspondiente vulneración de información, o a nivel biológico pudiendo trascender a nuestra propia muerte e incluso (no estamos libres) a la extinción de la especie humana, de darse un contagio del más virulento e incontrolable posible. "Hacke" Mate.






domingo, 3 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO UNA GUERRA MUTANTE REAL

Una vez aceptado por nosotros el hecho de que existe una realidad fuera del alcance de nuestros ojos que es la existencia de seres microscópicos en la naturaleza, nos toca entender que no es una realidad estática, sino que nos afecta profundamente, y dicha profundidad ocupa aceptar así mismo la realidad cotidiana de la evolución y la selección natural, realidad que nos pone en una situación de confrontación con estas entidades. Si bien existen varios motivos por los cuales los virus no llegan a matarnos de por sí fácilmente, como por ejemplo, porque no todos los virus están diseñados para afectarnos porque no están configurados en sus proteínas de superficie para ser reconocidos y de ese modo poder invadir nuestras células, o porque los que pueden llegar a infectarnos pueden ser destruídos por nuestro sistema inmunológico que funciona de manera inteligente. Incluso, habiéndonos infectado pueden haber fallas o errores desfavorables en la replicación del material genético viral que puedan afectarlos negativamente y terminar siendo no significativos para nuestro sistema.
Por otro lado, puede ocurrir todo lo contrario y terminar llevándonos a la máxima expresión de daño para los seres humanos que pueda representar un virus infeccioso letal: Una pandemia.
¿Cómo se da esta amenaza? Pues los virus tienen una carta importante que jugar para declararnos la guerra, y esta es su poder de ingreso a nuestras células y consiguiente control de la función genética de la misma ya dentro de ella. Este ingreso al interior de nuestras células se da mediante proteínas virales específicas de la cubierta del virus que les permiten ser reconocidos por células específicas de nuestro organismo, y si todo este proceso (Fijación-Penetración) se da de manera eficiente estamos ya hablando de una infección propiamente dicha en curso. Y,  ¿Cómo juegan esta carta? Para "engañar" a nuestro sistema inmune y no ser detectado por nuestros anticuerpos, los virus mutan, o más bien, la mutación que es una realidad en la naturaleza les da esa carta para poder ser eficientes. Con esta arma bajo el brazo pueden aprovechar mejor los factores que están relacionados en este "arte de la guerra" de los virus, como su naturaleza genómica, particularme para los retro-virus (virus conformados por ARN el cual tiene mayor variabilidad genética al no contar con ARN polimerasas que corrijan errores como si se da en el caso de los virus de ADN), tiempo de velocidad de replicación para generar mayor cantidad de copias por unidad de tiempo, la cantidad de errores "eficientes" o "favorables" al virus en su replicación, y en consecuencia cambios y mejoras en su proteína de superficie, manejo de la mortalidad del huésped para que no muera sin haber contagiado antes a más huéspedes, y por ende todo ello producirle una generación de cepas más poderosas para luchar en la batalla que asegure la continuidad de su progenie y subsistencia.
Es así que haciendo uso de mecanismos apropiados como mutaciones específicas (delecciones, inserciones, "mismatch"), recombinaciones (material genético que se combina con otro), intercambio de genes entre virus que están infectando a la vez a la misma célula, entre otros, es que se hace evidente que esta guerra es real y los virus cuentan con los recursos necesarios para llevarnos la delantera en el campo de batalla. No nos queda otra opción que hacer uso de nuestra mejor arma, además de nuestra naturaleza de acción/ reacción coevolutiva para responder a estos parásitos mediante nuestro sistema inmune ante todo, que usar nuestra inteligencia mediante la ciencia y la investigación, apostar por ella será la clave para poder vencer en esta guerra que es real y que no da tregua.


VIRO-SUALIZANDO LA SALIDA SIMBIÓTICA

Recuerdo que aún estando en el colegio me sorprendió leer sobre un principio evolutivo denominado "simbiogénesis" que argumen...