jueves, 7 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO EL "KARMA" ZOONÓTICO



Muchas "pandemias" ha generado el ser humano sobre el planeta, más aún en el último siglo con el increíble aumento poblacional y por ende la consecuente explotación abrumadora que viene realizando sobre los recursos naturales, derivando en una extrema contaminación ambiental, incluyendo la continua emisión de gases de efecto invernadero, toneladas de desechos tóxicos, especialmente plástico, arrojados a los ríos y mares, la destrucción de bosques para extender sus casas y sus tierras de cultivo, implementar su industria minera y energética, etc. Además de la captura y depredación de especies exóticas, cometer la aún polémica y no reconocida "tortura animal" manejando con la poderosa industria ganadera aglomeraciones de cientos de millones de cabezas de ganado, hacinados, estresados, consumidos por una "vida útil" destinada a complacer el apetito del ser humano. Esto no hace más que hacerme recordar lo que reza un viejo proberbio indoamericano: "Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero".
Es ante esa realidad que se mueve una realidad más profunda e "invisible" a simple vista, que se ha querido pasar por alto, confiando en el avance de la tecnología, entre otros del desarrollo de los antibióticos y vacunas, pero no se ha tomado con el peso debido el potencial de lo que implica la transferencia zoonótica de patógenos, sobretodo de agentes virales, por el desfase que puede generarse entre el surgimiento de un nuevo virus y la obtención de la cura a éste. Como su nombre lo indica, la "transferencia zoonótica" es el paso, desbordaminento o derrame ("spillover") de un virus u otro patógeno, desde su portador no humano a su primer portador humano o "paciente cero". Por distintos factores ya mencionados en mi blog el virus nobel que se hallaba única e inicialmente en una especie animal puede mutar al mantener un contacto continuo con los seres humanos y adaptarse para infectarlo, siguiendo mecanismos de mutación conocidos para poder generarse bajo nuevas cepas adaptadas a su nuevo huéspede potencial. Es con esta premisa que se ve claramente como el hombre al exponerse indebidamente, sin reconocerlo como algo indebido, recibe su "castigo" o paga su "karma" por imponer su indiscriminada explotación sobre la naturaleza o como él mismo la denomina de manera "funcional" apropiándose con el término como si fuera una posesión suya, a derecho y título: sus "recursos naturales". 
Los seres humanos no son víctimas pasivas de estos derrames zoonóticos. La interferencia en los ecosistemas naturales está facilitando estos desbordamientos. La consecuencia de esa interferencia es que los animales están compartiendo con nosotros sus virus. Estas acciones aumenta simultáneamente el riesgo de extinción de especies y de derrames o "spillovers". Los animales cuyas poblaciones han declinado debido a la caza, el tráfico de especies y la pérdida de su hábitat albergan el doble de virus zoonóticos que aquellas especies silvestres cuyas poblaciones disminuyeron por otros factores no relacionados con la acción humana. Y estas especies se venden en mercados donde mucha gente se mezcla con animales hacinados en cautiverio, creando la oportunidad perfecta para el salto de virus entre especies que nunca estarían en contacto en su hábitat natural (Johnson, 2020). Así mismo, hay un riesgo muy alto que muchos virus ancestrales enterrados en el "permafrost" (fango prehistórico) oculto en lo profundo de glaciares por millones de años puedan "despertar" al descongelarse por efecto del calentamiento global y entrar en contacto con los seres humanos, lo cual es una amenaza terrorífica considerando que puedan infectarnos o mutar para ello.
Es pues momento de regular de manera inteligente esta explotación, procurar que las leyes existan realmente y se cumplan, se manejen políticas a favor de los animales, de nuestros planeta, generar conciencia del fondo contenido en las mismas, implementar tecnología y soluciones alternativas al consumo indiscriminado y tortura animal (como el desarrollo de energías renovables, cambiar los propios hábitos, no comprar especies exóticas, tener una dieta vegana o apostar por la "carne sintética" en el futuro) ya que sino los "justicieros" de la naturaleza tendrán que ejecutar la "ley del talión" sobre nuestra especie, infectándonos sin compasión, para morir en nuestra ley, nuestra finalmente por el irrespeto a nuestra Madre Tierra.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

VIRO-SUALIZANDO LA SALIDA SIMBIÓTICA

Recuerdo que aún estando en el colegio me sorprendió leer sobre un principio evolutivo denominado "simbiogénesis" que argumen...