martes, 12 de mayo de 2020

VIRO-SUALIZANDO LA CONSPIRACIÓN PANDÉMICA



Ante el surgimiento de un nuevo brote de un virus desconocido surge una constante en la respuesta del ser humano frente una realidad desafiante de este tipo y esta es el miedo. Frente al miedo claramente hay dos opciones de respuesta para cada persona: la racional y la irracional. Dado que entender la explicación científica involucra hacer uso del lado racional de la mente, llámese pensamiento racional, no habría otro motivo para desviarse de dichas explicaciones a menos que la ignorancia sea desatada por el miedo irracional (pensamiento emocional) y potenciada por la desinformación.
Dado que una pandemia no es novedad en la historia humana, llamadas "pestes" antiguamente, ya es conocido el manejo que se ha ido teniendo de ellas a través de un control epidemiológico denominado "cuarentena" por el cual se aisla al individuo enfermo o a la población donde se ha presentado el contagio para evitar que se expanda el mismo a otros. 
Ante una enfermedad nueva se deberá manejar un control de la población también para poder desarrollar una cura definitiva para el patógeno ocasionante, que para  el caso de una bacteria implicaría producir un antibiótico y para el caso de un virus, una vacuna, o en su defecto, inhibidores virales conocidos como "antivirales".
Al margen de esto existe una corriente de información "paralela" que se basa en las denominadas "teorías de la conspiración", las cuales son una serie de historias que buscan darle una explicación al problema que se esté viviendo en base a información no demostrada científicamente basada en supuestos de la búsqueda de control mental por medio de un gran orden mundial o grupo de poder absoluto y que paradógicamente tiene oculta la información que lo incrimina, pero a su vez de alguna manera esa información es "filtrada" y es difundida. Actualmente las redes sociales ofrecen una plataforma idónea para que circule dicha información y dé paso a "fake news".
La conclusión de todo esto es que debemos priorizar de donde tomamos la información esencial para poder responder de manera acertada a un problema como una pandemia, ante todo seguir las indicaciones del Gobierno que viene asesorado por personal médico competente, y como complemento poder revisar la data científica comunicada correctamente por revistas y artículos científicos de prestigio que cuentan con un filtro de respaldo bajo estrictos cánones académicos, la cual es siempre accesible y pública, no "secreta" u oculta por poderes hegemónicos. Por el lado de las "conspiraciones" no es sano tomarlas como verdades absolutas ya que pueden "desinformar" y generar malestar si son atendidas por encima de la información esencial y oficial. Si bien tampoco se trata de automáticamente desestimarlas (han habido algunos casos que finalmente dichas teorías conspirativas sí fueron reconocidas como ciertas) si se deben contrapesar, haciendo uso del pensamiento racional y sentido común, con los fundamentos científicos y saber asesorarse del personal capacitado con las credenciales académicas correctas, antes que dar por sentado y peor aún "compartiendo" masivamente dicha desinformación, pudiendo desatar una "pandemia desinformativa" siguiendo la misma mecánica que la enfermedad biológica, generando el caos, lo cual puede afectar la salud emocional y física de las personas, por lo que de este modo la pandemia desinformativa puede hacer suma de daños a los ya generados por la pandemia biológica, pudiendo morir finalmente una persona vulnerada a consecuencia de dicho impacto acumulado. La "vacuna" indiscutible para ello sería educarse con el conocimiento basado en ciencia y no en "pseudo ciencia".


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